Untitled

The Untitled Show [The Hair & drills files] 

por Irving Rodriguez

El cuerpo sólo se configura en tanto que inquietud e irrealización, de ahí que su formulación no pueda ser otra que la de la inestabilidad

David Pérez, Entre la anomalía y el síntoma: tanteos de un frágil recorrido

Dónde está el cuerpo de Héctor Falcón, ese territorio en el que se han cuestionado estándares de belleza física, resistido modificaciones cosméticas (algunas temporales, otras definitivas), comprometido la integridad misma del artista? ¿Dónde ha quedado el dolor,a el desprendimiento, la prueba de sus operaciones transgresoras? La lógica impuesta por nuestras expectativas olvida la simultaneidad de exploraciones estéticas realizadas por un artista, muy distintas de la obsesión cultural por darle continuidad, coherencia, a un proceso que desearíamos lineal y progresivo, quizá porque no resistimos la simultaneidad discursiva, el desbordamiento representacional emanado de una singularidad (mientras, pretendemos la indiferencia hacia el resto de colectivos, organizaciones, “corporaciones”, sectores industriales que saturan el horizonte visual de nuestra vida cotidiana).

Cuando el artista inició su etapa performativa hace ya una década, los métodos tradicionales de representación artística bajo los cuales se educó, la pintura y el dibujo, fueron también criticados. Es cierto, Falcón no los substituyó del todo pero cedieron terreno ante procedimientos técnicos atractivos por sus cualidades indiciales, facilitando la apropiación de retóricas propias de la publicidad y la industria de la salud, que luego dieron paso a la integración de imágenes de uso médico e incluso de materiales relacionados con los procedimientos de cirugía plástica. La necesidad de establecer una correspondencia entre cada acontecimiento y la vivencia en primera persona, articulados sobre un eje temporal muy dinámico, se impusieron sobre las necesidades formales de un medio altamente codificado como lo es la pintura.

Durante los últimos dos años Héctor se ha dedicado a la discreta recuperación del lienzo y el papel mediante un deslizamiento de lo figurativo hacia lo abstracto sin renunciar a las cualidades realistas del tema que representa: el cabello. Lo que inició como un abordaje erótico del cuerpo femenino, a través de la exaltación de una de sus cualidades físicas, propició una deconstrucción corporal objetivada en desbordamiento capilar, un flujo palpitante de reverberaciones localizadas alguna vez sobre el cráneo de una dama, ahora moduladas hasta colmar el plano de la representación.

La aparente ausencia de un cuerpo específico, el de Héctor Falcón, desde el cual se ha narrativizado su producción artística de modo apresurado, incluso superficial, es ahora ocupada por estas improbables acumulaciones de tejido, un híbrido de las mujeres representadas por el simbolismo, así como de sus derivaciones iconográficas (que alcanzan el Art Nouveau), y la Onryō japonesa: ese espíritu ávido de cobrarse el engaño por el cual su marido le quitó la vida, quien regresa al mundo para atormentarlo, arrebatándole la vida al primer infeliz que se atraviese en su camino, famosa por larga, larga cabellera negra, deslizándose por el suelo, cubriendo tus pies…

Otros cuerpos han sido aquí convocados. Libros, casi todos conteniendo relatos del ‘gran arte occidental’, diseccionados de manera concéntrica, ofreciendo ventanas a una lectura espacial desde la mirada, venganza ágrafa respecto de las historias oficiales de la pintura europea, el arte de América Latina, o incluso el arte contemporáneo. Significados desde sus cualidades volumétricas, estos libros intervenidos desnudan el peso de la tradición, reinterpretan lo establecido a partir de una operación de extracción que paradójicamente los hace transparentes, o mejor aún, transitables. Socavados en su materialidad, los libros se hacen maleables al interés escultórico, son yuxtapuestos, coordinados, a pesar de su contenido.

Ya no hay posibilidad de contradicciones, nadie podrá acusar su falta de inteligibilidad, ahora se desmantelan, son traducidos por una sustracción física al régimen de lo visual donde su desmembramiento los resignifica, los valida de nueva cuenta al descubrirnos las contradicciones de un sistema empeñado en apuntalar al régimen de la pictórico a pesar de sus contradicciones: de la Historia de la pintura, a la pintura como historia, cuento, relato pedagógico, fábula del progreso moderno.

                    Toño y yo retocando las pinturas

invitación

Links

http://www.eluniversal.com.mx/cultura/62200.html

http://hellomecha.blogspot.com/2010/01/de-emilio-valdes-hector-falcon.html

 

Héctor Falcón, del dibujo a la pintura

Presenta “Untitled” en la Galería Enrique Guerrero

Por Irma Gallo

DISTRITO FEDERAL, México, 29/01 (N22).-

“Decidí comenzar a hacer acciones con una serie de patrones de cabello. Estaba eligiendo chicas que tuvieran cabellos exacerbadamente largos, estaba buscando gente

que tuviera el cabello a los tobillos porque quería hacer unas composiciones con el cabello2. De estas construcciones capilares monocromáticas, como el mismo artista Héctor Falcón les llama, surgieron otros proyectos visuales, como la exploración en pintura utilizando una gama cromática más amplia, todo en una exposición bajo el título de “Untitled”.

En el estudio

“Una vez que empecé a hacer los dibujos regreso a la pintura, pero trato de llevar a la pintura a un momento, totalmente, valga la redundancia, pictórico, es decir, ¿qué cosa no puede ser una foto, que cosa no puede ser una gráfica? Trato de concentrarme en las partes más básicas de lo que puede ser una pintura: planos, líneas, nada de sombras. A partir de una acción generé un dibujo, omití la forma y llegué a la pintura que tiene estas características. A partir de las características pictóricas ya del cuadro, o sea, omitiendo la parte de la corporeidad, a partir de las calidades de la pintura llegué a estos libros”, aseguró Falcón, y agregó:

“Estos libros generalmente hablan, no todos, pero generalmente hablan de la imagen porque aún siendo objetos son imágenes. Son imágenes conformadas en la manera en la que se construye una pintura. La evolución de los libros no sólo es que se queden en imágenes, un libro de pintura perfectamente reconocible donde al ir cruzando las hojas podemos ver cosas que se van de lo icónico al cambio de discurso”.

 

Entre pinturas y dibujos.

Las exploraciones recientes de Héctor Falcón llegan a la Galería Enrique Guerrero del D.F.

Por Mónica Nuñez Solis 

Dentro del panorama de las artes plásticas contemporáneas mexicanas Héctor Falcón (Culiacán, 1973) ha logrado un espacio destacado gracias a la prolijidad, rebeldía y peculiaridad de su trabajo. Conocido ampliamente por sus acciones performativas, este artista también ha tomado la instalación, el video, la pintura y la fotografía digital como medios predilectos para materializar reflexiones críticas en torno a cuestiones básicas del arte y la propia vida.

Casi una década de acciones, en las que su propio cuerpo ha sido infringido constantemente o en donde el carácter objetual de las piezas prima, han dado paso al sosiego del dibujo y la pintura en un giro consciente que trata de ratificar, hoy más que antes, la importancia y vigencia de estos formatos -absolutamente contemporáneos para Falcón-. Estos días la Galería Enrique Guerrero del D.F. presenta un conjunto de sus pinturas de gran formato y dibujos, además de 19 libros intervenidos, que ofrecen el trabajo reciente de este inquieto y perseverante artista, particularmente fascinado por el uso de la línea.

Falcón comparte su residencia entre el D.F. y Kioto, y cuenta con más de un centenar de exposiciones entre individuales y colectivas, tanto dentro como fuera de México. Su sed por la experimentación plástica, y la crítica social y cultural han definido las directrices de su obra que, en algunas ocasiones, llega a guiñar con la de Orlan -transgresora absoluta de los límites del performance desde la vulneración irreversible de su propio cuerpo-. Tal como es propio en las acciones performativas, las de Falcón también quedan registradas en diversos soportes, los cuales a veces son parte de la propia obra. Al margen de estas acciones individuales, en Falcón resaltan las acciones colectivas, en las que ha llegado a unir gente a través de piercings y transfusiones. Así, lejos de proponer formas de representación del entorno, Falcón se adentra en éste y sus individuos para explorar de qué manera se establece la propia sociabilidad; preocupaciones que también han sido trabajadas de formas muy diferentes por los reconocidos: Douglas Gordon, Dominique González-Foerster, Carsten Höller, Pierre Huyghe, Philippe Parreno y, en particular, Rirkrit Tiravanija. Bajo tales ideas, el trabajo de Falcón se corresponde con el denominado arte relacional que hace de lo transitivo, el transcurrir de la obra, las formas de existencia o las relaciones personales, la definición de su discurso. Para el crítico e intelectual Nicolás Bourriaud, lo relacional no es una teoría del arte sino una forma de crear un mundo de hechos1 y bajo la misma idea Falcón ha desarrollado buena parte de su trabajo creativo.

La Galería Enrique Guerrero ofrece con esta exposición una mirada sobre la evolución del tratamiento de la línea que ha alcanzado Falcón. Si bien inicialmente ésta era de orden figurativo, el paso del tiempo fue transformándola en abstracta. La recurrencia del uso de la línea es bastante importante en el artista y sólo aquellos que han seguido su trabajo pueden apreciar el origen de este elemento, atado de manera directa a los estudios que realizara el mexicano sobre el cuerpo femenino y que en este caso no son más que expresiones sintéticas del cabello –aspecto de gran erotismo para Falcón-. Por su parte, la intervención de libros que se presenta en esta exposición surge como consecución lógica de las amplias exploraciones del artista con el arte objetual y sus posibilidades escultóricas. Los libros aquí presentados, todos sobre arte occidental, encierran complejas críticas en torno al arte y sus implicaciones. Es pues que esta exposición ofrece una cara de la obra de Falcón, la menos conocida y apreciada, aunque por demás de gran interés, sobre todo si se analiza la naturaleza y evolución de este creador a lo largo de su productiva carrera.